Melissa Torres-Duran
Profa Wisher
Español 9/10
11/12/15
Mis Raíces
Hay más de siete millones de personas por todo el mundo. Cada una es diferente en su propia manera. Hay personas que tienen muchas cosas en común con otras pero, son especiales por sus distintas culturas. Yo me destaco por mi origen étnico, mi religión, y por el deporte que practico.
Con solo quince años de edad, he aprendido que mi origen étnico es lo que me hace la persona que soy hoy en día. Nací en Portland Oregon y fuí criada toda mi vida en el mismo sector de la ciudad. Mi pasaporte es una herramienta la cual me identifica como ciudadana de los Estados Unidos, pero yo me considero mexicana. Mis dos padres nacieron en México, y yo soy la primera generación al nacer en un país distinto. Desde muy chica, aprendí a hablar español haciéndolo mi primer idioma. Crecí hablando, escribiendo, y leyendo inglés al mismo tiempo en el kinder. La falta de no tener que usar español en la escuela hace que se me dificulte escribir con acentos ahora en la actualidad. Ser bilingüe me ha dado la ventaja de mezclar el inglés con el español para comunicarme con personas alrededor del mundo usando lo que se considera el spanglish. Dentro de mi familia solamente uso el español pero una mirada dice mas que mil palabras. Me he adaptado a la vida en los Estados Unidos pero no he dejado nada de México atrás. Mi mamá prepara comida mexicana todos los días. El picante es el toque final para cualquier platillo mexicano como los tacos, las enchiladas, los tamales, y muchos otros. Como en México, la ciudad de Portland es muy transitada y aqui tambien uso transporte público para llegar de la escuela a mi casa. Cuando llego a mi hogar, hay una bandera en la entrada de México la cual simboliza mis raíces. Mi estilo de vestir es único porque estoy en la etapa de la adolescencia y también asisto a la preparatoria. La belleza es muy diferente según cada cultura, pero mi familia me ha enseñado que es más importante la inteligencia, los valores y las cualidades de la persona. Mis raíces debidas a mi origen es lo que forma mi identidad.
Además de mi origen étnico, mi religión ha jugado un rol muy grande dentro de mi vida. Yo formo parte de la gran población de mexicanos los cuales son católicos. Mis abuelos se casaron por la iglesia y criaron a mis padres en un hogar católico. A los dieciocho años, mis padres siguieron el mismo camino y decidieron casarse por la ley de Dios. Mi hermana mayor y yo somos el resultado del amor de mis padres y fuimos integradas a la iglesia católica cuando nos bautizaron. Mi mamá nos vistió de blanco para la ceremonia y el agua bendita fue el símbolo de pureza en nuestra vida. El bautizo fue solo el primero de los muchos sacramentos que tuve que completar. Dentro de la iglesia, la gente se viste muy conservativa y decente pero formal para demostrar respeto hacia Dios. Mi atuendo para la escuela es distinto a lo que llevo puesto a misa los domingos. La iglesia a la que voy me queda a solo cinco minutos de camino en el carro por el cual siempre llega mi familia puntal. Cuando entro, me percino frente a la cruz como un símbolo de reverencia. A la hora de comulgar, junto mis manos para ejemplificar que estoy aceptando la ostia el cual es el cuerpo de Dios. El pan y el vino son importantes porque son el alimento que se da a la gente durante la misa. Hay diez mandamientos que representan las reglas que un católico debe de seguir fielmente. Por medio de la biblia se puede aprender más sobre Dios y es considerada una herramienta esencial en mi vida. Hay textos aparte de la biblia como libros de canto y alabanza. La comunicación en la iglesia tiene que ver con cantos, lecturas, y oraciones. Las oraciones pueden ser hechas en todo lugar y no necesariamente tienen que ser verbalmente. Cuando yo rezo, mi estilo de hablar es formal y respetuoso. En la iglesia he aprendido que para Dios no existe una definición de belleza o inteligencia porque él ama a todos sus hijos igualmente. Por eso mismo es que mi religión tiene que ver con la mayor parte de quien soy.
La última parte de mi identidad es mi afición por los deportes. Empecé de porrista a los ocho años y es el único deporte que me ha acompañado todo este tiempo. Muchos opinan que ser porrista no es digno de la palabra “deporte”, pero yo pienso todo lo contrario. En mi opinión, ser porrista es dedicarse a un deporte muy extremo el cual requiere mucha dedicación. Mi estilo de hablar es diferente porque tengo que usar mucha fuerza para que la audiencia me escuche. Tengo que sonreír y mostrar que estoy entusiasmada para comunicar alegría a la gente que va a los juegos de fútbol americano. Cada juego es en un lugar diferente, entonces todas mis compañeras de equipo se van juntas en carro. La capitana del equipo es la mayor y muchas veces me voy con ella en su auto. Usó un uniforme para todos mis ensayos cual se compone de: una minifalda, una blusa larga de lycra, otra blusa que dice “Grant”, mis tenis blancos, y un moño en el pelo. Mis pompones blancos demuestran la energía que tengo cuando salgo a echar porras para mi equipo. Tengo que seguir las reglas de mi entrenadora para permanecer en el equipo. Una de las reglas es mantener un promedio de 2.5 pero yo me esfuerzo para tener un 4.0. Muchos piensan que ser porrista es solo un juego, pero se equivocan porque es mucho más difícil de lo que piensan. Tenemos que sostener a chicas en el aire y aventarlas para crear rutinas que la gente disfrute ver. Nuestro cuerpo es la herramienta principal que usamos diariamente y por eso es que nos tenemos que alimentar bien y cuidar. Antes de cada juego, todas nos reunimos y cenamos juntas. Es una oportunidad para tener tiempo de unión en equipo. Después de comer, nos vestimos y peinamos para estar listas para el juego. La gente piensa que una chica o chico debe de tener una cara linda para poder estar en el equipo de porristas pero eso no es el caso. Con que la persona se esfuerce en todo lo que hace, demuestra su belleza interior. Soy feliz siendo porrista y los últimos siete años que le he dedicado a este deporte han sido importantes para mi porque definen mi identidad.
Existen bastantes temas que me describen pero mi origen étnico, mi religión, y ser porrista son unos de los más importantes para mi. Unas culturas se notan por la apariencia física y otras se llegan a conocer con el tiempo. Las tres categorías que escogí son las que demuestran mi desarrollo más a fondo.
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